
domingo, 1 de noviembre de 2009
jueves, 30 de octubre de 2008
El primer número
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Como toda empresa argentina y, además, como medio de comunicación, El Cronista Comercial fue reflejo del país en el que se desarrolló. Vivió periodos de gloria, de fracasos, de anhelos, de decepciones y hasta de tragedias colectivas, que repercutieron tanto dentro como fuera de su redacción. Recorrer la historia de un diario centenario es repasar la historia del país que lo vio nacer y crecer, de los conflictos que sus páginas reflejaron, de los intereses de quienes lo sostuvieron y de los lectores que lo acogieron. Pero, además, es recorrer la historia de quienes lo hicieron, de sus fundadores, de los trabajadores de todos los sectores y de los periodistas que volcaron sus crónicas, informes, ideas, investigaciones y su pasión en él. Es, evidentemente, una tarea demasiado compleja para una sola persona. Por eso este blog. Por eso este intento de recrear esta historia colectiva.
Los fundadores
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Antonio Martín Giménez, Rafael Severino Perrotta, Luis Zambrini y Carlos Liberatore fundaron en 1908 El Cronista Comercial, cuyo fin inicial era servir de medio de comunicación con los asociados de la Institución Informativa La Comercial, una compañía latinoamericana de servicios de información crediticia creada 16 años antes. La Comercial existió por 50 años y durante ese lapso recogió, archivó y realizó informes sobre la situación contable de sus asociados, al tiempo que informaba sobre las quiebras que se producían en el mercado.

Antonio Martín Giménez, Rafael Severino Perrotta, Luis Zambrini y Carlos Liberatore fundaron en 1908 El Cronista Comercial, cuyo fin inicial era servir de medio de comunicación con los asociados de la Institución Informativa La Comercial, una compañía latinoamericana de servicios de información crediticia creada 16 años antes. La Comercial existió por 50 años y durante ese lapso recogió, archivó y realizó informes sobre la situación contable de sus asociados, al tiempo que informaba sobre las quiebras que se producían en el mercado.
El primer director
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María Ana Pereyra de Perrotta y sus hijos Rafael Ernesto Tomás y Ana María heredaron la mayoría del capital accionario de El Cronista Comercial en 1938, tras la muerte de Rafael Perrotta.
La primera editorial
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Este es el texto de la primera editorial publicada en el diario:

Vieja máxima sajona aconseja en todo acto de vida la discreción, gran virtud, casi siempre exótica en humanos organismos; anhelamos hacer de ella norma de conducta, único tutelaje al que rendiremos el fervoroso presente de nuestras actividades mentales.
Harto de promesas y programas atrayentes está el público, ora, porque á éstas las dicte el entusiasmo de todo comienzo, ora, porque es el obligado reclamo de mercadería nueva. No quisiéramos recorrer esta senda abierta por el trajín diario; pero si és necesario enterar al que lée el móvil que induce á la labor, le diremos con lealtad:
Aspiramos llevar al escritorio del comerciante un auxiliar útil, con información ecuánime del movimiento comercial en todas sus manifestaciones; vivimos tiempos de intensa renovación, al que corresponde primer lugar el envidiable desarrollo mercantil, piedra angular de la maravillosa potencia económica del país; servir en esta rama de actividades es tarea grata para lo que llevamos el aporte de varios años de experiencia y trabajo cotidiano; podemos deducir todas las consecuencias que de ella se derivan, así en beneficio ó daño de los intereses que nos proponemos servir; elevaremos pues ya en son de ayuda ó reparo nuestro riguroso trabajo de cateo, así oficial como extraoficialmente efectuado. Declaramos con la más sincera convicción que no han de haber lugar en nuestras columnas propagandas que beneficien á particulares con descuido ó perjuicio del bien público ni mucho menos llevaremos al estadio periodístico espíritu combativo alguno y complemento de esta conducta será para nosotros desoír toda agresión.
No siempre los comienzos ahítos de promesas acostumbran ser prolíficos, enseñar la obra hecha sería el más racional sistema de demostrar la bondad del trabajo; pero como no fuera dado efectuarlo, forzados á lanzar propósitos haremos los menos posibles, deseosos de que el tiempo se encargue de decir por nosotros: se hace y se hará labor fructífera.
Sea nuestro primer saludo para el comercio que mantiene próspero el engrandecimiento positivo del país y para el periodismo nacional el más alto exponente de la cultura; de unos y de otros requerimos la buena voluntad.
Harto de promesas y programas atrayentes está el público, ora, porque á éstas las dicte el entusiasmo de todo comienzo, ora, porque es el obligado reclamo de mercadería nueva. No quisiéramos recorrer esta senda abierta por el trajín diario; pero si és necesario enterar al que lée el móvil que induce á la labor, le diremos con lealtad:
Aspiramos llevar al escritorio del comerciante un auxiliar útil, con información ecuánime del movimiento comercial en todas sus manifestaciones; vivimos tiempos de intensa renovación, al que corresponde primer lugar el envidiable desarrollo mercantil, piedra angular de la maravillosa potencia económica del país; servir en esta rama de actividades es tarea grata para lo que llevamos el aporte de varios años de experiencia y trabajo cotidiano; podemos deducir todas las consecuencias que de ella se derivan, así en beneficio ó daño de los intereses que nos proponemos servir; elevaremos pues ya en son de ayuda ó reparo nuestro riguroso trabajo de cateo, así oficial como extraoficialmente efectuado. Declaramos con la más sincera convicción que no han de haber lugar en nuestras columnas propagandas que beneficien á particulares con descuido ó perjuicio del bien público ni mucho menos llevaremos al estadio periodístico espíritu combativo alguno y complemento de esta conducta será para nosotros desoír toda agresión.
No siempre los comienzos ahítos de promesas acostumbran ser prolíficos, enseñar la obra hecha sería el más racional sistema de demostrar la bondad del trabajo; pero como no fuera dado efectuarlo, forzados á lanzar propósitos haremos los menos posibles, deseosos de que el tiempo se encargue de decir por nosotros: se hace y se hará labor fructífera.
Sea nuestro primer saludo para el comercio que mantiene próspero el engrandecimiento positivo del país y para el periodismo nacional el más alto exponente de la cultura; de unos y de otros requerimos la buena voluntad.
Etapa de multimedios

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Navidad de 1990, fines de la era Burzaco. En el flamante edificio de Honduras y con el entonces director Raúl Burzaco en el centro.
Navidad de 1990, fines de la era Burzaco. En el flamante edificio de Honduras y con el entonces director Raúl Burzaco en el centro.
Relanzamiento

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Épocas de relanzamiento. Tras la compra del Grupo Recoletos, en 2001
Épocas de relanzamiento. Tras la compra del Grupo Recoletos, en 2001
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